La espátula

Escrito por @josernitos

La espátula es un objeto cotidiano. Uno que usamos a diario. Uno que olvidamos a diario. No pensamos en él hasta que lo necesitamos. Sólo es en ese instante, microscópico de la vida, que ocupa nuestra mente.

Aún así, dependemos de él. Nos ayudan a manipular la comida. A hacernos un huevo frito en la mañana, a saltear unos vegetales con carne al almuerzo, a darle vuelta a una quesadilla sin ensuciarnos o quemarnos para el café de la tarde, o para servirnos una lasagna en la noche.

Son bondadosas. Nos dan demasiado y no piden nada a cambio. Tanto es su servilismo que desaparecen al usarlas. Aunque, claro, las tenemos presentes cuando vamos a elegir cuál usar. Pero una vez tomada, prácticamente se convierten en una extensión de nosotros. Casi como si fuera nuestra mano. Le conocemos cada detalle. Sabemos cuál es la que nos va servir para esa comida, o puede que tengamos una favorita porque nos encanta su peso, o como se siente en la mano, o porque ya perfeccionamos el arte de darle vuelta a los pancakes con esa espátula en particular.

se muestran 10 espátulas, unas pequeñas, otras alargadas, unas de madera, otras de metal, otras de plástico

Honestamente no sé porqué las espátulas se merecen este espacio. O bueno, no sé, ¿cuándo fue la última vez que pensó en su espátula más allá del momento de cocinar? Una vez seleccionada desaparecen en el fondo. Pensamos en la siguiente cosa. Qué rico un café. Qué hora será. Hoy debería lavar ropa. Aunque tengamos la espátula en la mano y la estemos usando, no le dedicamos nuestra atención. La ponemos en la mesa y seguimos haciendo lo nuestro. Hasta que algo suena, o vemos que ya es hora de mover la comida y por otro instante pensamos en ella. Pero ahí está, quieta, donde la dejamos, lista para ser usada. Y en el momento que la agarramos, la olvidamos. Quizás... por eso se merecen este espacio, porque es un objeto mundano que olvidamos y negamos a diario. Que aunque lo tengamos en la mano, o lo acerquemos a la boca para probar algo, ni le ponemos atención. Las olvidamos tanto que muchas veces se nos queman. Se derriten por nuestra negligencia, y no es inusual verles sus heridas de guerra.

Estos objetos, aparentemente ordinarios, no llegaron a la casa por arte de magia. Alguien tuvo que comprarlos. Y, por alguna razón, me da curiosidad imaginarme todas esas compras. Desde si es un objeto que nos acordamos comprar porque lo vemos en el supermercado o si es literal nuestro objetivo de compra. Puede que ya era necesario cambiarlo, el mango se le safó, o se terminó de quemar demasiado, o tenemos un sartén nuevo, o simplemente necesitamos una espátula nueva porque intentamos hacer una crepa y fallamos miserablemente con la que teníamos.

Todas estas fotografías son de personas cercanas. Y al verlas, intento imaginar cómo las compraron, o cómo las usan, o para qué las usan. ¿Cuál aspecto o conjunto de aspectos fueron los decisivos para comprar esa espátula? ¿Fue el tamaño, el material, su diseño, el color, la marca, como se siente, el precio, la costumbre?

La espátula, además, es una fotografía del momento histórico que vivimos. No importa si estamos en la playa, la montaña, la ciudad, América del Sur, Central, Norte, o incluso países europeos. Al parecer es un objeto mundano en nuestro mundo globalizado. Somos, además, el resultado de la industrialización. Es la única explicación de cómo podemos encontrarnos la misma espátula en lugares totalmente distintos.

se muestran cinco espátulas del mismo modelo, son de personas distintas y en espacios completamente distintos.

¿No les sorprende? Hasta hace unas décadas nada de esto sería posible y lo damos por sentado. Compramos objetos que están hechos de materiales que ni sabemos pronunciar. Compuestos químicos que sintetizamos gracias al petróleo que pronto nos acabaremos. Objetos que, irónicamente, podemos comprar a un precio baratísimo. Algo que se produjo en china, traído en un contenedor, distribuído en un supermercado, escogido para ser usado en casa y olvidado al usarlo.

¿Cómo no dedicarle este pequeño espacio? La próxima vez que utilicemos la espátula, quizás le pongamos más atención, pero al final no vamos a sostenerla. Es nuestra naturaleza humana. Olvidarnos de lo cotidiano, de lo mundano, de lo usual.


Me divertí mucho escribiendo y creando este mini-ensayo.

Gracias por leerlo :)

Si quiere seguir leyendo otras cosas, en txt.josernitos.com trato de recopilar textos que he escrito.

Por último, este contenido no habría sido posible sin las fotos de: Andrés, Brenda, Carlos, Fernanda, Gaby, Irene, Iván, Jasmín, Karolina, Leo, Majo, Maripaz, Melissa, Narrira, Pri, Roberth, Sofia, Sol, Susana y Tomás.

¡Gracias por enviarme fotos de sus espátulas! <3

imagen de una espátula que vuela rápido encima del texto

Pueden ver todas las fotos por acá ↠

listado de todas las imágenes que me enviaron